El dron que vacuna las palmeras (contra la plaga del faraón)

Sube hasta las copas e inyecta un hongo que activa las defensas de la plantas. Es la última arma contra el ‘picudo rojo’, llegado de Egipto, que ya ha devorado más de 100.000 ejemplares y ahora amenaza el palmeral de Elche, el mayor de Europa y Patrimonio de la Humanidad

Dron palmeras

Es insaciable. Agresivo. Una vez que sale del huevo ataca sin parar. Directo al corazón de la palmera hasta que la destruye por dentro con su poderosa mandíbula. Las víctimas del voraz forastero -apodado picudo rojo– se cuentan por decenas de miles. Vino en silencio desde Egipto, con la burbuja del ladrillo costero cuando esto parecía Malibú, y hoy invade todos los palmerales de avenidas, jardines, zonas residenciales y urbanizaciones de la España más cálida. Es la plaga del faraón,casi 100.000 plantas devoradas ya. Y no hay pesticida en el mundo que pueda frenarlo. La alarma ha saltado en el mayor palmeral de Europa, crecido en Elche y Patrimonio de la Humanidad desde el año 2000, sólo superado por los árabes. Sus más de 200.000 ejemplares están mermando velozmente por los mordiscos del depredador, una larva de gorgojo de apenas 0,2 centímetros de tamaño pero capaz de perforar galerías de más de un metro de largo en los troncos.

Y aquí viene lo excepcional, el remedio. Un hongo y un dron. Juntos, mano a mano. El primero contiene la vacuna. El otro, las alas y la jeringuilla. Cuando alcanza la copa de la planta, allí donde el hombre es más frágil y el escarabajo más fuerte, el dron descarga la cura sobre la planta. Inyecta el hongo en el lugar preciso mediante un tubo elástico. “La palmera reacciona y activa sus defensas. Es como una vacuna. Su sistema inmune se pone en guardia y evita que el gorgojo prolifere”, explica el ingeniero técnico agrícola Rafael López, uno de los 11 investigadores de Glen Biotech, un laboratorio apadrinado por la Universidad de Alicante que ha puesto a punto el Phoemyc, la vacuna.

Tras ensayar con 10 hongos, hallaron que la clave estaba en uno de ellos, elBeauveria bassiana, que habían localizado muerto a los pies de una palmera. Lo cultivaron en granos de arroz y vieron que era el que más protección natural generaba en las palmeras. “Sin el dron hubiera sido imposible llevar el hongo a 12 metros o más de altura, sobre todo en los días de viento”, reconoce López. La nave pesa cinco kilos y puede inmunizar 140 palmeras al día.

Fue en el cercano palmeral de Abanilla, el segundo más importante de España, con 25.000 plantas, donde los biólogos de Alicante y los ingenieros catalanes de Dronics Innovation Consulting Service, en colaboración con la Associació Catalana dAeronaus No Tripulades, probaron -“con excelentes resultados”- un sistema de inmunización “pionero” por el que ya se han interesado Francia y algunos países árabes. No son los únicos. También se ha cebado en Grecia, Portugal, Italia… El depredador ataca a toda Andalucía, Murcia, Cataluña, Valencia, las Baleares, Canarias… “El DF45 puede depositar hasta kilo y medio de vacuna, con precisión milimétrica, en la cima de cada ejemplar”, tercia Jordi Moliné, el diseñador del aparato. Entre 7.000 y 10.000 euros cada uno.

“El problema -insiste- es que este tipo de naves no se puede utilizar en zonas urbanas, como el palmeral de Elche, situado en la ciudad. Por norma, el vuelo de drones no está permitido en zonas urbanas. Esto no ocurre, por ejemplo, en Francia. Todo cambiaría si el el anteproyecto de Ley remitido a las Cortes tuviera luz verde del nuevo gobierno. Según ha trascendido, permitirá realizar vuelos nocturnos y volar sobre núcleos urbanos bajo el control y en coordinación con los aeropuertos. Por eso se ha empezado a utilizar en el de Abanilla, una zona apartada de zonas habitadas. Ahora estamos pendientes del reglamento europeo, que podría estar listo este verano, y que unificará la utilización de drones en todos los países de la Unión Europea”. Entonces se podrá hacer frente al picudo en cualquier escenario.

La plaga llegó escondida con el boom del ladrillo… Los jardines de chalés, plazas y urbanizaciones, incluso en el norte, como en Galicia, empezaron a cubrirse de palmeras huecas traídas de Egipto. La demanda fue a más. Vendía lo exótico. Y con las plantas entró el parásito en masa. El desastre alcanzó tal magnitud que desde hace unos años se ha puesto en marcha un programa de la UE, el Palm Protect, en el que participan varios países. Ha sido inútil. Las más de 200.000 plantas que componen el palmeral de Elche, la joya de Occidente, hoy están al alcance del hasta ahora invencible picudo.

“La terapia con drones permite acceder a las palmeras de mayor altura, a las de difícil acceso y a las que no aguantarían el peso de alguien que trepara por su tronco“, explica Jordi Moliné, quien añade que su invento tiene una precisión milimétrica. “Esta es una lucha biológica total contra la plaga, sin plaguicidas ni otros químicos, y al mismo tiempo asegura que el entorno quede libre de sustancias químicas que podrían perjudicar al resto de flora”, se congratula el ingeniero agrícola, Rafa López, que ha contribuido a la puesta a punto de la vacuna. “Esto es una guerra y vamos a por el picudo…”. El depredador anda suelto.

Texto original: “El dron que vacuna las palmeras (contra la plaga del faraón)”, “http://www.elmundo.es/” 

1 comentario

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *