Niños de España aprenderán a programar este verano

Construir y programar drones y robots son solo algunas de las cosas que se pueden aprender dedicando algunos días de las vacaciones

Alicia tiene 12 años, el pelo oscuro y el cuerpo pequeñajo e inquieto. Está de pie en medio de la clase con un mando a distancia en las manos y sonríe nerviosa. Está a punto de comprobar, y con ella todos los presentes, si ha montado correctamente el pequeño dron en el que lleva trasteando media mañana. Lo sitúa en posición (“Las helices naranjas hacia delante”, le recuerda Luis Simarro, el profesor), se retira un par de pasos y aprieta el acelerador.

Las cuatro helices zumban inmediatamente, pero el despegue requiere un par de intentos. La batería que se descoloca y algún desajuste mejor son rápidamente solucionados. Finalmente el pequeño cacharro se levanta del suelo, planea primero a un palmo del suelo y luego comienza a tomar altura rápidamente. Tras un par de quiebros, termina estrellándose contra un pared y de vuelta al suelo. No importa, el trabajo de Alicia ha sido un éxito. La jovencísima piloto sonríe orgullosa.

Alicia, concentrada, hace volar el dron que ella ha construido y programado. (Enrique Villarino)

Alicia, concentrada, hace volar el dron que ella ha construido y programado. (Enrique Villarino)

Estamos en un colegio en Montecarmelo, al norte de Madrid, y aunque el curso ha terminado, aun hay ajetreo en las aulas. Aquí se organizan campamentos tecnológicos de distintos temas y para distintas edades deCamp tecnológico. En uno de ellos, cinco chavales de entre 12 y 16 años llevan una semana utilizando impresoras 3D y aprendiendo a programar con placas de Arduino para crear sus propios drones.

Alicia es parte de ese taller. Nos asomamos a su pupitre un rato antes de que su obra por fin despegue. Está trabajando mano a mano con Paloma, una de sus compañeras. Con sus pequeñas y hábiles manos conectan cables y aprietan tornillos que parecen complejos a ojos de esta periodista recién llegada. Ellas aseguran que no es tan difícil: solo hay que cojer la carcasa (hoy trabajan con un kit prefabricado, pero me enseñan las piezas que imprimieron ayer), colocar todos los componentes siguiendo el esquema que ha dibujado Luis en la pizarra, cerrar la carcasa y apretar los tornillos. “Es como montar la sorpresa de un huevo Kinder, pero un poco más difícil”, les digo. Y se ríen.

Íñigo hace volar su dron. Las piezas amarilla y negra las ha fabricado también él con una impresora 3D.

Íñigo hace volar su dron. Las piezas amarilla y negra las ha fabricado también él con una impresora 3D.

Tecnología en las aulas… aunque sea en verano

Jesús Ángel Bravo es el director de estos campamentos, en los que se aprende robótica con Arduino, impresión 3D, programación de LEDs, creación de mundos en Minecraft, programación de videojuegos..  Cuenta que la idea surgió en Bilbao, donde vive con sus hijos, al ver que la educación en España presta poca atención a la tecnología y su manejo por parte de los niños. “Intenté trabajar desde dentro del sistema escolar, desde la asociación de padres del colegio, para promover que aprendiesen este tipo de cosas, pero fue imposible”. Demasiadas normas demasiado estrictas como para impulsar un cambio. La forma de hacerlo, concluyó, era desde fuera.

Alicia y Paloma lo tienen todo controlado. Lucas parece más perdido. No hace más que perder y encontrar una y otra vez los tornillos que necesita para fijar la carcasa de su dron, ya montado. Las chicas le dicen que no se preocupe, que no los necesita todos. Él los cuenta para asegurarse que tiene los 10 que tenía al principio. Los números no le cuadran. A su lado, Íñigo ha sido el primero en montar su dron, que ya revoloteaba cuando llegamos al aula, y ahora trastea con el ordenador intentando programar una tira de luces LED para que se enciendan y apaguen a su voluntad.

Lucía, la futuro médico, trabajando en su dron

Lucía, la futuro médico, trabajando en su dron

Lucía tiene 16 años y es la mayor de la clase. Está concentrada en su dron y pregunta al profesor un par de detalles antes de terminar el montaje. “¿Por qué te interesaba este taller, Lucía?”, le pregunto. Marchando una ronda de madurez e ideas claras: “Yo quiero hacer Medicina, y creo que saber manejar una impresora 3D puede servirme en el futuro, en áreas como la odontología, por ejemplo”. Vuelve a concentrarse en su trabajo.

Tres mil niños en toda España

Talleres extraescolares, vacaciones de navidad y de verano… Bravo pensó que si la tecnología no tenía un hueco en la programación escolar, quizá sí lo tuviese fuera de ella. “Empezamos poco a poco y este verano tendremos en total más de 3.000 niños”. Hay cinco colegios más en Madrid y otros en el País Vasco, Cantabria, Cataluña, Galicia, La Rioja, Navarra… Estarán funcionando todo el verano en unidades de una semana. Los precios rondan los 200 euros el taller, aunque varían en función de la temática y hay distintos descuentos.

Rodrigo y Miguel programan su robot. No es fácil decir qué representa exactamente.

Rodrigo y Miguel programan su robot. No es fácil decir qué representa exactamente.

En la clase de al lado, otros seis aprendices de ingenieros montan y programan un robot. El profesor nos cuenta que empezaron programando en Scrach, un lenguaje de programación visual orientado al aprendizaje de los niños. y que hoy están trasladando lo aprendido a robots relativamente simples construidos con piezas de Lego. En esta clase, Leire de 12 años es la mayor y Miguel, que no tiene más de 7 es el más pequeño. “Eran poquitos, así que hemos juntado los dos niveles”.

Dependiendo del nivel, sus instrucciones tienen más o menos páginas, pero todos están construyendo su robot y mejorando sus funciones con ideas que se les van ocurriendo. “Les pedimos ambas cosas: atención para seguir los pasos, y creatividad para que hagan sus aportaciones”. El robot de Leire y Azucena, las mayores, es como un pequeño tanque que, en teoría, podrá seguir un recorrido marcado y girar cuando se le ordene. El de Miguel y su compañero, Rodrigo, es difícil de definir. Parece un animal con dos tentáculos giratorios, como si fuesen batidoras.

Azucena y Leire programan sus robots.

Azucena y Leire programan sus robots.

Algunos de los talleres se organizan con el reclamo de atraer especialmente a las chicas. Bravo asegura que, en realidad, no es a ellas a las que hay que convencer, sino a sus madres. “En la mayoría de los casos, y sobre todo cuando los niños tienen menos de 11 o 12 años, son las madres las que deciden qué harán sus hijos en verano. Sacamos estos campamentos ‘para chicas’ (a los que pueden apuntarse también los niños) para decirle a las madres que la tecnología también es para sus hijas”. Y la estrategia parece funcionar: las chicas pasaron de suponer el 11% de los participantes en estos campamentos, al 23%. No es suficiente, pero es un comienzo.

Echamos un último vistazo a las aulas antes de irnos. Los drones (o los restos de sus accidentes) se esparcen sobre los pupitres en los que los chavales trastean para terminarlos y se ayudan entre sí. En la mesa del profesor, una impresora 3D y dos drones de mayor tamaño son el objetivo a alcanzar. Su base es la misma, una placa de Arduino. Mañana pasarán a montar un dron mayor, por parejas. “No podemos ir más allá por cuestión de tiempo y también porque la legislación limita el tamaño y peso de los drones que se pueden pilotar sin licencia. Pero espero que sea suficiente para que les pique el gusanillo”, termina Luis.

Texto original: “http://www.elconfidencial.com/”, “Por qué miles de niños de toda España aprenderán a programar este verano” 

Drones: sus usos más sorprendentes

Aunque no fue un invento nacido con vocación bélica, sus inicios sí tuvieron mucho que ver con estrategia militar, llegando a desempeñar un papel destacado en las guerras del Golfo y Bosnia. Eso sí, desde hace unos años, los drones han dejado de ser herramienta exclusiva de defensa y su uso se ha extendido a muy diversos campos: fábricas, cine, ocio, ganadería… Pero aún les queda mucho potencial por desarrollar.

1. PASTOR DE OVEJAS

Hace unos meses, un pastor irlandés quiso comprobar si la tecnología podía llegar a sustituir a su perro cuidador. El experimento no fue del todo mal, porque uno de estos robots puede estar perfectamente capacitado para desarrollar labores de vigilancia, aunque no tanto de cuidado del rebaño.

2. DRON SELFIE

Arrastrados por la moda de la autofoto, algunas empresas ya se han encargado de lanzar al mercado un dron para hacer selfies, que ha llegado para sustituir al famoso palo.

3. REPARTIDOR DE PIZZA

El mes de mayo la empresa Domino’s Pizza presentó al primer dron repartidor. Se trata de un prototipo, bautizado como DomiCopter, que está programado para entregar el pedido en menos de 30 minutos.

4. ÁRBITRO EN UN PARTIDO DE FÚTBOL

En el mundial de Brasil de 2014 se utilizaron por primera vez drones para labores de vigilancia y para toma de imágenes aéreas, que puedan aclarar alguna duda. Desde entonces, cada vez es más frecuente que una de estas aeronaves sobrevuele las grandes competiciones deportivas.

5. EL MEJOR REALIZADOR

Los drones-cámara han abierto un impresionante campo en el mundo audiovisual… Su gran baza: mostrar imágenes de lugares inaccesibles para el hombre.

Texto original: “http://www.huffingtonpost.es/”, “La revolución de los drones: sus usos más sorprendentesLa revolución de los drones: sus usos más sorprendentes” 

Sí, sí, los drones submarinos también existen

En esta época de locura por los drones, acabamos de enterarnos de que General Motors está trabajando junto a la Armada de los Estados Unidos en el desarrollo de un dron submarino. Esta especie de submarino del futuro incorpora la tecnología de la pila de hidrógeno -ya empleada en algunos automóviles.

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Según el fabricante de vehículos, la pila de hidrógeno aporta bastantes ventajas sobre las tradicionales baterías que hasta ahora empleaban estos aparatos submarinos no tripulados. Entre ellas destacan una mayor autonomía y resistencia, fundamentales para la Armada ya que necesita equipos que puedan permanecer al menos 60 días bajo el agua.

Tras una exitosa prueba del dron submarino llevada a cabo por el laboratorio de investigación de la Armada en el Naval Surface Warfare Center situado en Carderock -que aunque sabemos que sobra decirlo, está en Maryland-, un oficial norteamericano afirmó “estar convencido de que esta tecnología cambiaría para siempre las reglas del juego en el área de los vehículos submarinos no tripulados”.

Charlie Freese, director ejecutivo -y si en su cargo dice “ejecutivo” es porque manda mucho- de la división de Pila de Hidrógeno de General Motors afirmaba que “su experiencia de más de tres millones de millas —que son muchos kilómetros, casi cinco millones—  de uso real eran un aval más que solvente para demostrar su capacidad de desarrollo de ésta tecnología. Además, según Freese, todo el trabajo realizado en la creación de la siguiente generación del dron submarino aportará beneficios a los clientes de GM en sus distintos mercados.

Texto original: “http://www.topgear.es/”, “Sí, sí, los drones submarinos también existen y GM está fabricando uno” 

¿Un dron que vuela de manera ininterrumpida?

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Por sus cualidades y funciones, los drones tienen un gran potencial para todo tipo de aplicaciones. Sin embargo, tienen el inconveniente de que es necesaria la intervención humana constante, puesto que la autonomía de la batería de los aviones no tripulados no dura mucho tiempo.

Para solucionar este problema, Airobotics, una startup israelí, ha desarrollado un sistema automatizado que permite ejecutar un número casi infinito de misiones con apenas intervención de un operario. Esto quiere decir que la plataforma puede mantener drones volando de manera ininterrumpida con una mínima supervisión, un avance que resulta especialmente atractivo para las empresas de vigilancia que utilizan drones.

Se trata de un dispositivo compuesto por una base aérea que hace las funciones deplataforma de lanzamiento, aterrizaje y aprovisionamiento para los aviones no tripulados. Después del lanzamiento y de llevar a cabo su misión, cuando un dron se queda sin batería vuelve a la base de forma automática. Allí, un brazo robótico le cambia la batería y la carga, y en caso de que el objetivo de la misión haya variado, el sistema también es capaz de comunicárselo.

El software de la plataforma permite programar el despegue, realizar un vuelo de vigilancia y controlar zonas específicas de territorio. En caso de encontrar alguna anomalía el sistema emite una alerta, y cuando la misión finaliza el dispositivo regresa a la base.

Los aviones no tripulados de este sistema son cuadricópteros de un modelo llamado Optimus con un peso de menos de 7 kg y una longitud de 179 cm de extremo a extremo. Los aparatospueden volar durante 30 minutos y cuentan con 1 kg de carga útil en caso necesario. Están equipados con herramientas fotográficas y de mapeo, y han sido diseñados para equipar otras tecnologías como las imágenes por infrarrojos.

Airobotics ha puesto esta tecnología a prueba con la firma Israel Chemicals,  una de las 10 mayores empresas con mejor cotización en bolsa de Tel Aviv, y asegura que ya tiene un cliente para su lanzamiento, aunque no ha sido revelado. El fabricante afirma que la plataforma autónoma de drones es personalizable para las necesidades de cada cliente.

Texto original: “http://computerhoy.com/”, “Sistema automatizado para volar drones de manera ininterrumpida” 

Así serán los nuevos drones del ejército español

Hoy os presentamos a los nuevos drones del ejército español. Concretamente, el Ministerio de Defensa adquirirá cuatro drones militares. No es algo nuevo, los militares utilizan los vehículos no tripulados para muchos fines. ¿Quieres descubrirlos?

El Ministerio de Defensa ha hecho pública la adquisición decuatro drones militares. Los militares españoles usan, desde hace algún tiempo, estos vehículos para diferentes fines. Hoy te enseño cuáles serán los nuevos drones del ejército español y para qué estarán destinados. Carlos Puch, responsable de relaciones Institucionales del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), ha manifestado que el nombre ideal para estos vehículos es Sistema Aéreo Pilotado Remotamente (RPAS), pero ¿por qué el ejército español necesita drones nuevos?

Así serán los nuevos drones del ejército español

El ejército español está barajando estas dos opciones, pero seguro que pensarás ¿cuatro? ¿por qué cuatro? Es la cantidad mínima. Los modelos de drones que podría comprar el ejército español son:

MQ-9 Reaper

MQ-9 Reaper

A este RPAS también se le conoce como Predator B. Ofrece 950CV y alcanza los 480km/hora. ¡Toda una bestia! ¿Su autonomía? Unas 42 horas. Entre sus funciones destacan la vigilancia y el reconocimiento aéreo.

Heron TP

Heron TP

A este vehículo no tripulado también se le conoce por otro nombre; IAI Eitan. Tiene 36 horas de autonomía, mide 26 metros y tiene una capacidad de carga de hasta 2.000 kilos. ¡Una muy buena alternativa!

¿Cuál elegirías tú?

¿Qué drones utiliza ya el ejército español?

El INTA trabaja para desarrollar sus propios RPAS. Además, el ejército ya los utiliza en distintas misiones. ¿Estás preparado?

ALO

¿Qué significa el nombre? Avión Ligero de Observación. Este dron incorpora una cámara áereaque graba en tiempo real, incluso en infrarrojos. Tiene una autonomía de 100 kilómetros y está diseñado para todo tipo de aterrizajes.

SIVA

Este RPAS tiene destino en León, concretamente en el regimiento de artillería. SIVA es uno de los vehículos con los que se trabaja en la escuela de pilotaje de drones de la universidad de Salamanca. ¿Su objetivo? Buscar la integración de los vehículos no tripulados en el espacio aéreo.

Diana

Es el único dron a reacción y es uno de los más rápidos. ¡Puede alcanzar tramos de vuelo de 200 metros por segundo! MIde 3,47 metros y es capaz de realizar complejas maniobras en el aire.

Milano

Es uno de los drones españoles más grandes. ¿Qué tiene de especial? Es capaz de estar 20 horas en el aire. También vigila fronteras o controla incendios.

Drones que utiliza el ejército español

Los militares no solo usan vehículos desarrollados en nuestro país, también han adquirido estos vehículos a otras potencias.

RQ-11 Raven

Cuenta con 27 unidades, pesan casi dos kilogramos y vuelan a una altura media entre 30 y 170 metros. ¿Su autonomía? Unos 10 kilómetros. ¿De qué es capaz? Reconoce zonas peligrosas.

Searcher MKII

El Mando de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra ha adquirido cuatro unidades de este modelo. ¿Dónde ha estado? En Afganistán.

Scaneagle

Este dron estadounidense forma parte de la 11ª escuadrilla de la Armada Española. ¿Su función? Patrullar las aguas territoriales.

Texto original: “http://www.autobild.es/”, “Así serán los nuevos drones del ejército español” 

Estados Unidos emite reglas para el uso comercial de drones

reparto

El Gobierno de Estados Unidos ha emitido unas normas para el uso de pequeños drones (aeronaves no tripuladas) con fines comerciales, educativos y científicos, entre otros, dentro de unos requisitos específicos de seguridad y operativos. Estas directrices, las primeras de alcance nacional, fueron emitidas por la Administración Federal de Aviación (FAA, en inglés) y afectarán a los drones con un peso máximo de 25 kilos.

Entre los requisitos figura el de que los propietarios de esos drones pasen un examen de conocimientos por escrito y los controles de seguridad a los que se someten los pilotos de aviones tripulados. Además, estarán prohibidos los vuelos nocturnos de drones y por encima de las personas.

Asimismo, las nuevas normas establecen que los drones deberán estar a una distancia de al menos 8 kilómetros de los aeropuertos y volar siempre a una altitud inferior a los 122 metros.

En octubre pasado, la FAA anunció la obligatoriedad de que todos los operadores de drones recreativos se registren para poder identificar a posibles infractores.

Empresas como Google, Amazon o DHL están actualmente en fase de pruebas para el uso de drones en la entrega de productos y la FAA mantiene conversaciones con esas compañías al respecto.

De acuerdo con la Casa Blanca, las estimaciones del sector sugieren que, en los próximos 10 años, los drones con fines comerciales pueden generar más de 82.000 millones de dólares para la economía de EEUU y sustentar hasta 100.000 puestos de trabajo.

A comienzos de 2015, el presidente de EEUU, Barack Obama, abogó por imponer regulaciones al uso comercial y recreativo de drones, una industria en expansión, después de que uno de esos aparatos se estrellara en los jardines de la Casa Blanca.

Poco después, la FAA divulgó su propuesta inicial sobre las normas emitidas hoy y la Casa Blanca publicó un memorando firmado por Obama para asegurar que las agencias gubernamentales que usan drones en campos como la agricultura o la seguridad fronteriza lo hagan con respeto a la privacidad y las libertades civiles.

Texto original: “http://www.elmundo.es/”, “Estados Unidos emite reglas para el uso de drones con fines comerciales” 

La NASA premia a Safe50

El software de despegue y aterrizaje autónomo Safe50, desarrollado por la compañía estadounidense Near Earth Autonomy, ha sido premiado con el NASA Small Business Innovation Research (SBIR). La consecución de este premio servirá para que Near Earth pueda seguir desarrollando y perfeccionando este proyecto.

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El software permite guiar de forma autónoma a los drones para mantener su seguridad en los primeros y en los últimos 15 metros del vuelo, incluyendo las fases de despegue y aterrizaje. Además, está diseñado para que los dispositivos puedan operar de forma segura, en lugares plagados de obstáculos, sin el uso de ningún tipo de georreferenciación (GPS).

Este proyecto, que desarrolla la firma americana junto al Ames Research Center de la NASA, en California, podría ser un paso importante para que la FAA y la propia NASA permitan los vuelos BVLOS (fuera del alcance de la vista del operador). Según Sanjiv Singh, CEO y cofundador de Near Earth Autonomy, los requisitos de la FAA para permitir los BVLOS serían tres: que el aparato pudiese sobrevivir si se pierde la conexión por radio, si se encuentra algo en su camino, que tenga la capacidad de esquivarlo, y que pueda seguir operando con normalidad incluso si su sistema GPS deja de funcionar.

Una de las aplicaciones que se realizan con drones es el reparto de mercancías u otro tipo de objetos. Y uno de los principales problemas que hay en el reparto con drones es precisamente los últimos 15 metros de las operaciones. Por esto, la empresa estadounidense trabaja para cubrir este aspecto.

Además de los problemas de operabilidad para permitir los sistemas de reparto con drones, a esto se suma el restrictivo marco legal vigente. Pese a ello, la FAA está trabajando con otras instituciones para regular la normativa sobre drones en varios aspectos, como el de una mayor permisividad de vuelo sobre núcleos urbanos o la posibilidad de realizar vuelos nocturnos para esta y otras aplicaciones profesionales.

Texto original: “http://www.todrone.com/”, “La NASA ha premiado este software de despegue y aterrizaje autónomos” 

Drones contra la amenaza de las avispas asiáticas

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Para luchar contra las plagas, toda ayuda es posible. Muchos han sido los intentos para frenar la expansión de la avispa asiática, Vespa velutina nigrithorax. Sin embargo, tal y como afirmaba Joan Pino, subdirector del CREAF, esta especie “se expande como la pólvora”. Ahora, sin embargo, la tecnología ha entrado para ayudar a solucionar el problema.

Dos emprendedores han creado un dron cuyo objetivo es acabar con los nidos de avispas asiáticas del País Vasco. Los creadores, Gurutz Inza y Carlos Madrazo, vienen trabajando en este proyecto desde hace año y medio. “Pensamos en diseñar un sistema que nos permitiera aplicar poliuretano al nido, pero resultaba difícil cubrirlo en su totalidad. Finalmente nos decantamos por seguir el protocolo establecido por las autoridades autonómicas y usar el producto que actualmente se emplea”, un biocida.

Un dron, una cámara, y una lanza que permite llegar a lo más alto, donde están sus nidos. Y ahí inyectar un veneno que acaba con el nido entero en días. Un sistema que ahorra, que evita llamar a los bomberos y que llega a todas partes.

La avispa asiática es capaz de cazar al día entre 25 y 50 abejas. Sin el trabajo de las abejas, no hay polinización, y buena parte de los cultivos desaparecerían. La avispa asiática se han instalado ya en el norte de España, y su ejército invade unos 50 kilómetros cada año hacia el sur.

Texto original: “http://www.lavanguardia.com/”, “Drones, lo último contra la amenaza de las avispas asiáticas” 

Lynn Hill, piloto de drones: disparos en la distancia

Lynn Hill

El cliente les daba las coordenadas del objetivo. Tenían que seguir un coche o vigilar una casa. Otras veces, hacer saltar algo por los aires con un misil ‘Hellfire’. “No tenía ni idea de a quién [o qué] apuntábamos, ni qué era lo que íbamos a destruir”, cuenta Lynn Hill, “de repente, explotaba en pedazos”. Su función no era hacer preguntas, sino seguir instrucciones y, al acabar su turno, volver a casa. Llegó un punto en el que sintió que no era capaz de continuar así. “No podía apretar más el gatillo”, dice. Pero ¿eras tú quien lo apretaba? “Era parte de ello”, afirma, “yo hablaba con el cliente”.

Hill, de 34 años, es una sargento retirada de la Fuerza Aérea de EEUU que sirvió como analista de inteligencia en el programa de drones ‘America’s Predator’, en una base aérea a las afueras de Las Vegas. ‘El cliente’ era como llamaban a las unidades militares desplegadas en Irak o Afganistán que demandaban los servicios de los drones. Ella transmitía sus mensajes al resto del equipo. “El cliente me decía que había que disparar y yo repetía: ‘Disparad cuando estéis listos’. Así funcionaba”.

Cuando un equipo está a punto de apretar el gatillo, “toda la oficina se detiene para mirar”, dice. La acción se retransmite por una gran pantalla de plasma. Cuando el misil alcanza su objetivo, lo celebran. “La verdad es que mola ver saltar algo por los aires”, confiesa Hill, “después te dices, ‘venga, a trabajar otra vez'”. Pero ¿en algún momento os preguntabais cuánta gente habría muerto? “No era nuestro trabajo”, dice, “lo único que el cliente quería de nosotros era el vídeo”.

A veces, el operador de la cámara del dron tenía que quitar ‘zoom’ porque la explosión era demasiado cegadora. Luego volvía a aumentarlo, esperando captar la llegada de las fuerzas especiales: un helicóptero, hombres que se descuelgan con cuerdas. “Ves el ‘Black Hawk’ que atraviesa el encuadre y piensas ‘qué chulada'”, reconoce Hill, “era mucho mejor que en las películas. Conseguían grabarlo todo. Es increíble”.

Fui a visitarla a Baltimore, donde nació en 1982. Quiso enrolarse con los Marines pero el representante de la Fuerza Aérea le dijo: “¿Quieres ser marine o prefieres tener calidad de vida? En la Fuerza Aérea nadie comparte habitación; en los Marines, tendrás que compartir el baño con 50 mujeres más”.

Sirvió como analista de inteligencia en Dakota del Sur y en Corea. En 2003 la destinaron a la Base Nellis de la Fuerza Aérea en Las Vegas, sede del 15 Regimiento de Reconocimiento, que opera la flota de aviones pilotados en remoto, en constante crecimiento. La primera operación con drones ‘Predator’ se llevó a cabo en 1995; en 2004 el programa se estaba expandiendo rápidamente, y había ampliado su sede del pequeño edificio de una sola planta a un conjunto de ‘containers’ de acero.

Más tarde, el 15 Escuadrón de Reconocimiento se trasladó a un complejo mayor en la Base Creech de la Fuerza Aérea, a 45 millas al norte de Las Vegas, y continúa creciendo para satisfacer la demanda de ojos, oídos y misiles ‘Hellfire’ en los cielos sobre Irak, Siria, Afganistán, Pakistán, Yemen, Libia… Desde Nellis operaban seis drones: “Dos en Afganistán y cuatro en Irak”, dice Hill. Ella y sus camaradas fueron pioneros. “No creo que ninguno de nosotros supiera realmente lo que hacíamos”, comenta, “estábamos cambiando la manera de hacer la guerra“.

Los turnos de trabajo eran largos: ocho horas operando un aparato, cuatro de trabajo administrativo. “Podía estar en Irak por la mañana y en Afganistán por la tarde”, dice. En Afganistán llevaban a cabo el reconocimiento de zonas en las que los americanos estaban a punto de desplegarse. Irak se veía bastante más complicado. “Horrible”, dice Hill. Era finales de 2004. “Acababa de pasar lo de Faluya”, la batalla más dura de los Marines desde Vietnam.

Hill se involucró cada vez más en su trabajo. Comenzó a salir con un marine que enviaron a Irak. “Cuando se fue allí empecé a pedir que enfocáramos al suelo. ‘Dime si ves cualquier cosa'”, les decía. Una vez, cuenta, escaneando una carretera, “reconocí a algunas personas que parecía como si estuvieran plantando algo. Se subieron en un camión y se marcharon. Pedimos al Ejército que los interceptara”. Comenzó un tiroteo. “Las balas parecían rayos”, recuerda.

Resulta difícil saber cuánta gente muere en ataques con drones. Recientemente una portavoz de la Fuerza Aérea de Estados Unidos confirmó que en estos momentos se realizan unas 26 misiones de combate aéreas diarias sobre Irak y Siria, pero no supo especificar qué cantidad eran con naves pilotadas y cuántas con drones.

El Bureau de Periodismo de Investigación de la Universidad de Londres calcula que desde 2015 ha habido entre 302 y 307 ataques con drones en Afganistán que han causado entre 1.389 y 1.881 muertes. En Pakistán, 423 ataques que han matado a entre 2.497 y 3.999 personas.

Hill afirma que cuando ella trabajaba en el programa se llevaban a cabo menos ataques, y que se investigaban a fondo los objetivos. Había que cumplimentar un formulario muy largo, dice. Y todo el mundo les observaba. “Habíamos oído que el presidente Bush veía todo lo que ocurría con ‘Predator’ desde su despacho. Nos impresionaba, y no queríamos liarla”, recuerda.

Con ello no pretende decir que le gustara ser parte de la “cadena asesina”. Llegó un momento en el que pidió que la relevaran de las misiones: “Me dijeron ‘bueno, ven y dedícate a hacer análisis'”. Desde su nueva función comenzó a tener una idea más clara de lo que estaban haciendo. El programa tuvo un efecto extraño sobre ella: “Acentuaba el tipo de persona que eras”, afirma, “las predilecciones se convertían en adicciones. Comportamientos que antes te parecían ofensivos pasaban a ser insignificantes si tu trabajo diario conllevaba asesinatos a distancia”.

Cuando se ponía el sol participaba en misiones con drones, durante el día organizaba fiestas de cosméticos en su casa. Comenzó a preguntarse si esa era realmente suvocación. Se compró zapatos, coches, una moto de carretera y otra de agua. “Deseaba un barco. Estaba loca. ¿Para qué lo quería? Estoy en el desierto, ¿sabes? Tenía toneladas de zapatos que nunca me puse”, recuerda.

Rompió con su novio, el marine. “Me parecía”, explica ahora, “que mi integridad se deshacía en pedazos”. Pensaba que se estaba transformando en aquellos a quienes antes menospreciaba, “los locos de la esquina”. Y se encontraba agotada.

A finales de 2005, sus padres fueron a visitarla. Había trabajado de noche, luego pasó el día con ellos, se echó una siesta en su coche y volvió a fichar a medianoche. A las tres de la madrugada, tras vigilar una casa “durante horas”, se quedó dormida. Una voz la despertó: “¿Quién está en el canal 2-5?”. Y luego: “Levántate. Estás despedida”.

Hill fue expulsada del programa de drones y despedida dignamente el siguiente verano. De vuelta en Baltimore, comenzó a ganarse la vida trabajando de camarera en un club de ‘strip-tease’. En 2009 se mudó a Nueva York con el objetivo de convertirse en actriz o comediante. Durante años mantuvo su trabajo con los drones en secreto. Recuerda el día en que le contó a un novio, con quien llevaba más de un año saliendo, que era veterana. “Me dijo: ‘Claro, ahora todo encaja'”.

El síndrome de ‘burnout’ entre pilotos de drones y operadores de sensores se ha convertido en un problema grave para la USAF. Un piloto de dron vuela de media unas 900 horas al año, los de cazas unas 250. Oficiales de las fuerzas aéreas creen ahora que participar en misiones desde un escritorio en Las Vegas puede llegar a ser más estresante, en algunos aspectos, que realizar vuelos tripulados sobre Siria. Los pilotos de drones tienen que tomar parte en el despliegue de la guerra y luego volver a casa con sus familias: así se hace más difícil separar ambas cosas.

La USAF dice que ha aprendido una lección de las 2.000 encuestas que ha realizado entre ellos, y que ha emprendido cambios.

Hill recuerda que se sentía culpable, pero no de los ataques con drones, sino por no haber ido a Irak o Afganistán. Cuando empezó a asistir a las reuniones de veteranos, le decían: “Vosotros no estabais realmente allí. No erais parte de la guerra”.

Conoció a su marido, Peter, durante clases de interpretación en 2010. Se casaron en 2012. Él monta paneles solares; ella es madre y ama de casa, y también escribe poesía sobre cómo es ser una operadora de drones. La inspiración le vino de la obra ‘Vergissmeinnicht (No me olvides)’, del poeta de la II Guerra Mundial Keith Douglas. En ella, varios soldados británicos miran satisfechos el cadáver de un soldado alemán y se dan cuenta de que lleva la foto de una chica que “lloraría al ver hoy/cómo las moscas se mueven por su piel”.

Esto le hizo pensar que la poesía era una manera de encontrar “tu propia humanidado la humanidad del enemigo”, incluso si este yace hecho pedazos en una cuneta, a más de 11.000 kilómetros de distancia.

De hecho, la gente al otro lado también escribe poesía. Los drones aparecen en las baladas de amor de los pashtunes: “Tus ojos son como un dron”, dice una, “me convirtieron en cenizas”.

Texto original: “http://www.elmundo.es/”, “Diario de una piloto de drones: disparos en la distancia” 

Inteligencia artificial y drones para un cultivo más sostenible

Ingenieros agrónomos, empresas y agricultores se dan cita para conocer las últimas innovaciones en el agro para mitigar los efectos del cambio climático.

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El cambio climático es una realidad y sus efectos ya son palpables en algunas zonas de Andalucía donde la temperatura ha sobrepasado los dos grados de aumento que responsables políticos, empresarios y la sociedad europea se comprometieron a evitar en la pasada Cumbre del Clima de París. Según los expertos del agro, se prevé que en la región la temperatura aumente en los próximos años entre 5 y 7 grados; que las lluvias se reduzcan entre un 10 y un 20 por ciento; y que los periodos de sequía sean mayores, así como la concentración de CO2 en la atmósfera. Factores que provocarán una fuerte erosión en el suelo, nefasta para la agricultura.

Para paliar estos efectos, agricultores, ingenieros agrónomos y empresas del sector trabajan a destajo en innovaciones en maquinaria, gestión de fitosanitarios o riego que permitirán mitigar las consecuencias del cambio climático. Nuevos métodos y herramientas que presentaron en la VI Jornada de Innovación en el Sector Agrario, organizada por Asaja Sevilla.

Uno de los más ambiciosos es LIFE ClimAgri y que se está desarrollando en varios países del Mediterráneo, como Grecia, Italia, Portugal y España. Un proyecto de agricultura de conservación que propone un decálogo de buenas prácticas en el que se contempla la siembra directa –que permitirá reducir hasta un 90 por ciento el problema de la erosión–, el mantenimiento de la cobertura vegetal y la rotación de cultivos. De esta forma, la agricultura se adapta al ambiente, y éste no se modifica para producir la planta, como se contempla en la agricultura tradicional, explica el director de la Asociación Española de Agricultura de Conservación, Emilio J. González.

Después de dos años aplicando estos métodos, ClimAgri se traduce en un 60 por ciento menos de erosión en el suelo, un aumento del 56 por ciento de secuestro del carbono o un descenso cercano al 20 por ciento de las emisiones de CO2, lo que en cuatro años podría compensar las emisiones de 1,2 millones de ciudadanos europeos. Además permite reducir a la mitad la necesidad de gasoil, así como una caída en los tiempos y en los costes de producción, lo que implica una mayor rentabilidad para el agricultor, resume González.

Adelantar la fecha de siembra es otra de las propuestas que se hicieron a lo largo de la jornada, pero no de forma aleatoria. Para hacerlo de acuerdo a las necesidades del cultivo, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) propone valerse de las nuevas tecnologías. Entre las propuestas del investigador titular de Ifapa Alameda del Obispo, Ignacio Lorite, está la aplicación de estrategias de riego deficitario a través de la utilización de sensores que identifiquen el estado del agua para determinar unas fechas de riego ajustadas a las necesidades del cultivo.

Agricultura inteligente

El uso riguroso de la maquinaria es otro de los factores que permitirá minimizar los efectos del cambio climático en el campo. Después de varios años de investigación, el proyecto MecaOlivar, del que es responsable el equipo de Ingeniería Agroforestal de la Universidad de Córdoba, ha patentado varias cosechadoras que se sirven de sacudidores de copa, sensores y paraguas –que recogen y cargan– para mejorar la recolección de la aceituna. Además, el equipo e investigación ha desarrollado un sistema para la aplicación de fitosanitarios que utiliza sensores que detectan la copa del olivo y copian la forma para suministrar con mayor precisión los agroquímicos. De esta forma, se ahorra tiempo, costes y se aplican con mayor precisión, lo que beneficiará al medioambiente, apunta el catedrático del área Jesús Gil.

Analizar la información pública y de los propios clientes para crear modelos predictivos que permitan hacer tomas de decisión activas y no reactivas.

Un ejemplo: ante la plaga de la mosca del olivo, esta empresa predice hasta con cuatro semanas de anticipación la evolución de la plaga, lo que permite aplicar con mayor precisión en el tiempo el producto fitosanitario. De esta forma, el cultivo es más eficiente y rentable, al evitar mayores pérdidas.

Así, según los resultados obtenidos en varios proyectos pilotos, la inteligencia artificial aplicada a la agricultura incrementa un 15 por ciento la productividad, disminuye un 10 por ciento la aplicación de pesticidas y aumenta en un 30 por ciento el factor sostenible.

Dentro de las innovaciones en el campo, no podía faltar el uso de drones, como una herramienta más del agricultor. Estos drones se sirven de una cámara multiespectral, la gama RGB y un sensor térmico para calcular mapas de dosis para la fertilización (que permitan ahorran un 65 por ciento de agroquímicos), peritar los daños de una parcela o crear mapas para instalar sistemas de riego, entre otras utilidades.

Texto original: “Inteligencia artificial y drones para un cultivo más sostenible”, “http://elcorreoweb.es/”