Sí, los drones también pueden ser esféricos y sin aspas exteriores

Cuando escuchamos la palabra “drone” la gran mayoría imagina un dispositivo volador en formato de cuadricóptero, que bien puede tener cuatro motores independientes con aspas, e inclusive más o menos, esto dependiendo del diseño y la utilidad que se le vaya a dar. El punto es que la mayoría de los drones poseen el mismo aspecto y cuentan con aspas en su exterior, mismas que pueden ser peligrosas en ciertas circunstancias, si no preguntémosle a Enrique Iglesias.

Pero ha llegado el momento de dar un giro a ese viejo concepto de drone, y que mejor que sea a través de una campaña de financiación en Kickstarter, donde podemos ver un interesante proyecto que de acuerdo a sus creadores, busca ser el drone más seguro y personal hasta el momento. Conozcamos a Fleye, el drone esférico.

Más que un drone, un robot volador

Fleye es un atractivo proyecto que nace en Bélgica durante noviembre de 2013, que ahora después de varios prototipos y pruebas, está buscando suerte en su propia campaña de financiación, que llega en un momento ideal donde los drones se están convirtiendo en el dispositivo favorito de muchos, ya sea como herramienta de trabajo o juguete.

Fleye

Lo más atractivo de Fleye es su diseño, que tiene la forma y el peso de un balón de fútbol, 23 centímetros y 450 gramos, lo que hace que no tenga motores con aspas en el exterior, algo que lo hace más seguro y fácil de manipular. Todo el exterior es fabricado en plástico y cuenta con tecnología que lo convierte en una especie de robot volador.

Posee siete sensores, entre los que encontramos acelerómetro de tres ejes, giroscopio, magnetómetro, altímetro, GPS y hasta un sonar, con esto será capaz de esquivar obstáculos, hacer seguimiento a personas y evitará que choque con ellas. Además de esto, cuenta con una cámara de 5 megapíxeles con grabación de vídeo en Full HD 1080p a 30 fps, y todo se basa en un sistema Linux de doble núcleo con 512 MB en RAM, pero también hay una versión Quad-Core con 1GB en RAM.

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Su operación es a través de una aplicación móvil compatible con iOS y Android, se conecta a través de WiFi a nuestro smartphone y desde ahí podremos programarlo en cualquiera de los cuatro modos de vuelo: selfie, panorámico, flotar y modo manual. Tal vez su punto más débil sea la autonomía, ya que Fleye nos ofrecerá, gracias a su batería de 1500 mAh, sólo 10 minutos de vuelo a una velocidad máxima de 16 km/h, por fortuna la batería es extraible y podemos tener un par más de reserva.

El precio de la versión de entrada de Fleye es hasta este momento de 699 euros, mientras que la versión ‘Power’ con 1GB en RAM de cuatro núcleos es de 999 euros, precios a los que tenemos que sumar los gastos de envío, los cuales están programados para septiembre de 2016. La campaña tiene aún 29 días por delante y hasta este momento han logrado recaudar más de 144.000 euros, de una meta de 175.000.

Texto original: “http://www.xataka.com”, “Sí, los drones también pueden ser esféricos y sin aspas exteriores” / Raúl Álvarez /

Drones contra tiburones

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«Le dije al tiburón: jódete. Lucharé sucio yo también». Craig Ilson, un australiano de 50 años que fue atacado por un gran blanco en agosto de este año, guarda ese recuerdo del momento en el que se dio cuenta de que iba a morir devorado por el monstruo marino, que ya le estaba destrozando una pierna. Este antiguo boxeador comenzó a golpear el hocico del escualo con las fuerzas que le quedaban. Al cuarto puñetazo el tiburón soltó su presa y se marchó. Los médicos le explicaron más tarde a Ilson, después de que varios surfistas consiguieron rescatarle, que estaba vivo de milagro. El mordisco del tiburón se había quedado a un milímetro de su femoral. Si le hubiera alcanzado esta arteria, la muerte hubiese sido casi inmediata. «Al operarme encontraron un diente del gran blanco dentro de mi pierna. Les dije a los médicos que lo tirasen. Quiero olvidar esta historia…y nunca volveré al mar. No regresaré al agua», confesaba Craig Ilson este verano desde el hospital.

Australia va a gastar 11 millones de euros en un proyecto piloto para prevenir estos ataques mediante la utilización de drones, lo que supone una aplicación más de esta tecnología que se está convirtiendo en una especie de solución para todo en esta década del siglo XXI. La iniciativa pretende que las aeronaves teledirigidas sobrevuelen las principales olas -equipadas con cámaras y GPS- de tal forma que se puedan emitir alertas inmediatas ante la hipotética llegada de estos depredadores a la orilla. El anuncio ha sido realizado por el ministro de Aguas y Tierras de Nueva Gales del Sur, Niall Blair, quien ya ha explicado que los dispositivos han comenzado a volar en las zonas más peligrosas para estudiar su funcionamiento. «No hay ningún medio simple para reducir los riesgos para los nadadores y los surfistas. Vamos a probar la mejor tecnología disponible en busca de alguna solución efectiva a largo plaza para mantener nuestras playas seguras», indicó el dirigente australiano.

La decisión del Gobierno de Nueva Gales no es ningún capricho. Desde el año 2004, dieciséis personas han fallecido en aguas australianas por ataques de tiburón, cifra con la que la isla se convierte en el lugar más peligroso del mundo con respecto a los ataques de escualos. Le sigue Sudáfrica, con trece muertos en el mismo periodo de tiempo, según datos de la universidad de Florida, donde existe un departamento especializado en contabilizar las agresiones a seres humanos de estos animales marinos a lo largo del mundo y de la historia. El número total de ataques en Australia -tanto con víctimas mortales como con heridos- desde 1700, cuando se empiezan a documentar estos ataques, ha sido de 572, de los que 153 han sido mortales.

Polémica con ecologistas

Los drones van a comenzar a probarse en una zona turística de Nuevo Gales del Sur, Coffs Harbor, un lugar en el que ya se han producido ataques letales de estos escualos. La última muerte en la zona se produjo en 2013, cuando un tiburón tigre de tres metros atacó a un joven surfista, Zac Young, de 19 años. El joven murió en la playa a consecuencia de la hemorragia que le provocaron las heridas abiertas en las piernas por las mordeduras del depredador.

No es la única medida que adoptará el Gobierno de Nueva Gales del Sur. El Gobierno también desplazará a la zona helicópteros que recorrerán de forma regular la costa en busca de las inconfundibles siluetas oscuras de estos animales. Pero también utilizarán una tecnología más avanzada, en la que se controla por satélite a tiburones a los que previamente se les ha colocado una baliza especial de seguimiento.

Desde hace años se está probando un nuevo sistema que consiste en colocar una barrera de boyas con anzuelos cebados para el tiburón -las ‘smart drum lines’-. En principio, se trata de que los escualos mueran al morder este señuelo y que desde la orilla se pueda ver su llegada a la playa por los movimientos de la boya. Curiosamente, esta medida ha sido puesta en duda por grupos ecologistas de la zona -que denuncian que en las líneas también mueren delfines o tortugas- pero los surfistas, tradicionalmente partidarios del medio ambiente, han apoyado que se coloquen trampas mortales para los depredadores. Para ellos, después de todo, es una cuestión de supervivencia.

Texto original: “http://www.elcorreo.com/”, “Drones contra tiburones” / ÓSCAR B. DE OTÁLORA

EL DRONE OFICIAL DE GOPRO SE LLAMARÁ KARMA

1449750676_412844_1449750767_noticia_normalLas videocámaras subjetivas de GoPro no son económicas, y en el mercado hay fabricantes como SJCAM o Xiaomi que ofrecen productos similares a precios mucho más reducidos. Es más, incluso las ActionCam de Sony, a pesar de ser en algunos aspectos incluso mejores, mantienen un precio más contenido. Ahora bien, GoPro es la marca más popular en este campo, y cada una de sus cámaras y sus accesorios generan máxima expectación.

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